Bono y el interés prioritario de Albacete10-01-03 José Bono y el interés prioritario de Albacete Pascual Serrano El pasado 10 de enero escuché por enésima vez al presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, afirmar que, para él, por encima de todo estaba Albacete. Hacía una llamamiento a los políticos para que por delante, incluso de sus ideas, tuviesen a Albacete. Supongo que cuando habla en Cuenca, dirá que por encima de todo está Cuenca, claro está. Bono adopta así el vacío discurso nacionalista que tanto critica. Por encima de ideas, principios, valores, clases sociales, está su tierra. No sé mucho de marketing electoral, pero supongo que a él, que sí entiende, ese discurso le producirá sustanciosos réditos. Yo, como no entiendo y no me interesa, me atrevo a decir que no tengo a Albacete, ni a Castilla-La Mancha, ni a España por encima de mis ideas y principios. Para empezar, porque no sé como definir de un modo tan clarividente lo que es bueno para Albacete. Habrá cosas que sean buenas para unos albaceteños y no tan buenas para otros, en cualquier sociedad hay intereses muchas veces legítimos- que están enfrentados. Una determinada sobreexplotación de los recursos naturales, por ejemplo, es beneficiosa para algunos, pero perjudicial para otros. Y todos ellos pueden ser de Albacete. Unas abusivas e injustas condiciones laborales pueden ser positivas para un sector social empresarios-, pero no para otros trabajadores-. El destino de los recursos públicos también se somete a intereses enfrentados. Si destinamos más recursos a sanidad, no lo podemos dedicar a educación. Si lo hacemos a obras públicas, no puede beneficiarse del mismo modo la cultura. Asimismo, destinar fondos para ayuda a la cooperación desde nuestras administraciones no tiene que ser necesariamente beneficioso para nuestra provincia, pero es positivo y lo debemos hacer por un principio de solidaridad y justicia. Supongamos que unos empresarios albaceteños inician la explotación de recursos madereros y petroleros en la selva amazónica provocando el desplazamiento y el exterminio de alguna comunidad indígena. Sin duda será beneficioso para Albacete, traerán riqueza económica a nuestro país y a nuestra provincia, podrán construirse grandes mansiones en Albacete, consumir en magníficos restaurantes y gastar importantes sumas de dineros en nuestros comercios. Sin embargo, seremos muchos los que pensemos que se trata unos individuos sin escrúpulos acreedores de todo nuestro rechazo. Los ejemplos son infinitos. Si el Ayuntamiento de Albacete endurece las sanciones de tráfico será bueno en la medida en que pueda ayudar a regular la circulación y malo para los que tienen por costumbre incumplir esas normas. Mantener la actual ley electoral en Castilla-La Mancha es bueno y rentable- para los dos partidos mayoritarios, pero no lo es para los cuarenta mil ciudadanos de nuestra comunidad que piensan diferente. Es decir, afirmar que, por encima de todo está Albacete, es un sofisma sin contenido alguno perfectamente explotado por los nacionalismos cuyo único discurso es apelar a las emociones y a los sentimientos, ignorando los principios y las ideas, algo consustancial a lo que algunos entendemos por política. Por eso, algunos seguimos teniendo como referente los valores y los principios, conscientes de que pueden ser malos para algunos, pero buenos para la mayoría, adecuados en la búsqueda de un sociedad más justa, más igualitaria.
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