Acciones de Documento

El gobierno venezolano no ha prohibido la emisión de la cadena opositora Globovisión

por adminÚltima modificación 04/02/2007 06:20

14-10-03

El papel español en la muerte de un espía

Pascual Serrano
Analizando las circunstancias de la muerte del espía español en Iraq José Antonio Bernal, uno llega a la conclusión de que el estratega que inspira a nuestro ejército es, sin ninguna duda, el malogrado humorista Miguel Gila.

De todas las fuentes que han informado sobre la muerte del militar, la que más se ha alejado de la verdad ha sido, paradójicamente, la Oficina de Información Diplomática, es decir, a los que les pagamos por informar. Estos dijeron que la muerte "se había producido como consecuencia de un intento de robo".

El siguiente asunto a considerar es la protección de los diplomáticos españoles. El mismo día que el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ramón Gil-Casares, asegura que la representación española cuenta con seguridad suficientes, el encargado de negocios en Iraq, Eduardo de Quesada, pide al administrador estadounidense un refuerzo de la vigilancia de nuestra embajada.

Veamos cuales son los mecanismos de seguridad. Según el gobierno, el espía español llega a Bagdad hace dos años "y estaba acreditado ante sus homólogos del régimen de Sadam Hussein". Es decir, el entonces embajador los presenta: "aquí un espía de mi país, aquí un representante del régimen que vamos a derrocar militarmente". Y por si no reaccionan en ese momento, el militar español se mantiene dos años, durante los cuáles bombardeamos y derrocamos al gobierno ante el que lo acreditamos. Y si no era bastante conocido, el pasado 20 de mayo un incidente con las tropas estadounidenses de ocupación lleva a Bernal a las páginas de todos los periódicos desvelando que iba armado.

En cuanto a la vigilancia y protección de nuestra delegación, es de cuatro geos. Tenemos otros mil soldados, pero esos están en otra misión bajo órdenes norteamericanas. Según el que fuera encargada de negocios en Bagdad hasta octubre del 2002 menos geos protegiendo nuestra embajada que en Argel, "que es un balneario comparado con Iraq". O sea, el mismo número de agentes que en el cuartel de un pueblo de Extremadura y la mitad que en la comisaria del barrio madrileño de Carabanchel. Y eso a pesar de que la empresa Global Security, que asesora a Paul Bremer, el virrey norteamericano, estableció como segundo objetivo militar de la resistencia la embajada española.

La protección exterior del edificio está a cargo de iraquíes procedentes en muchos casos de la antigua policía iraquí, y como no nos fiamos no les damos armas. Algo parecido sucede con el ciudadano iraquí que protegía al militar español, según los criterios de seguridad no podía ir armado, por lo que tenemos que el guardaespaldas no va armado y el protegido sí.

Para terminar de hacer el ridículo, el capitán de la policía iraquí a cargo de la investigación prometió el jueves 9 de octubre capturar a los asesinos en 24 horas, pero el día siguiente era viernes, día sagrado musulmán, y no apareció por su oficina.

Tras su muerte, la ministra le impone a nuestro espía, sargento primero del Ejército del Aire, la Cruz del Mérito Civil. Sí, sí, civil, no militar.

Si la víctima hubiese sido un médico español que asistía a los heridos o un ingeniero que ayudase a reconstuir un puente, su familia hubiese recibido la pensión habitual, siempre que hubiese cotizado el tiempo necesario claro está. Pero como era un militar, el gobierno le aplica excepcionalmente la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo  destinada a atentados dentro de nuestras fronteras, la familia cobrará 138.000 euros y su viuda recibirá el doble de la pensión de viudedad que corresponda por ley.

En cuanto a las declaraciones de nuestro gobiernos no hay desperdicio. El ministro portavoz sigue repitiendo que el atentado no tiene ninguna relación con el alineamiento del gobierno español con EEUU y que sus autores no se pueden calificar de resistencia, sino de terrorismo porque no tienen apoyo de la población. Sin embargo lo que vemos todos los días son manifestaciones en contra de la ocupación y ninguna a favor de ella.

Para terminar, dice el presidente español José María Aznar que los "terroristas" mataron al espía "porque además de querer que se vaya Naciones Unidas también quieren que se marchen los testigos". Los testigos, en todo caso, serán los periodistas, no los espías, y quienes han matado periodistas en Iraq ya sabemos quienes han sido.

 

 

VOLVER a portada