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Historia de dos embajadas

por adminÚltima modificación 04/02/2007 06:21

15-10-03

Historia de dos embajadas

Pascual Serrano
El pasado 12 de octubre pudimos observar dos modos opuestos de entender la función de una embajada. En La Habana se celebran dos recepciones diplomáticas, una en la embajada argentina, otra en la embajada española. En la primera, el embajador argentino, acompañado de su ministro de Exteriores, Rafael Bielsa, recibe a una delegación del gobierno cubano, entre los que se encuentran el vicepresidente Carlos Lage; el ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque; el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón y el presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón. Ambos países firmaban acuerdos de cooperación bilateral que supondrán la ejecución de 15 proyectos financiados por el Fondo Argentino de Cooperación Horizontal, un acuerdo de cooperación interministerial que establece un mecanismo de diálogo y consultas políticas entre ambos ministerios, un convenio de cooperación cultural y un acuerdo de cooperación para el intercambio de información y asesoría técnica en materia de documentación y archivos históricos entre ambos ministerios de relaciones exteriores. También se sentaron las bases para próximo encuentros.

Simultáneamente, a dos manzanas de distancia, unos doscientos metros, la embajada española celebraba una recepción para celebrar la fiesta de la Hispanidad en la que invitaba a los líderes de la disidencia cubana y a sus esposas. Como es razonable, no asistía ningún representante del gobierno cubano.

Es evidente que el encuentro en la embajada argentina responde a los intereses de los ciudadanos de ese país que ven cómo su gobierno establece acuerdos de económicos y de cooperación con otro gobierno, razón para la que se crean las embajadas y las delegaciones diplomáticas, para estrechar relaciones y formalizar convenios. En cambio, la reunión de la embajada española supone una violación del espíritu de las relaciones diplomáticas. Se aprovecha la confianza y la hospitalidad de un país que acoge una delegación diplomática estable para conspirar y apoyar a personas que promueven la desestabilización y el derrocamiento del gobierno de ese país. Por otro lado, no supone ningún beneficio para los ciudadanos españoles acciones de ese tipo, los presupuestos destinados al mantenimiento de embajadas y consulados en países extranjeros tienen como objetivo trabajar conjuntamente con ese país, mantener unas buenas relaciones y asistir a los ciudadanos españoles en el extranjero. Ninguna de esas funciones, más bien las contrarias, eran las que se desarrollaban en la embajada española en La Habana.

 

 

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