Paradojas y explicaciones27-11-02 Paradojas y explicaciones Pascual Serrano A primeros del mes de noviembre, Televisión Española emitía un anuncio publicitario patrocinado por la propia emisora convocando para la celebración de un día sin alcohol, un día de ese mes en el que se hacía un llamamiento a renunciar a consumir cualquier bebida alcohólica. Dos anuncios más tarde, es decir, cuarenta segundos después, esta televisión emitía una publicidad de una bebida alcohólica. Me pregunto si los ingresos de este segundo anuncio son los que financiaban la emisión del primero. Me pregunto también si la mejor campaña contra el alcohol no hubiera sido, simplemente, no emitir el segundo. Quizás para que funcione la máquina enloquecida de la economía neoliberal se necesita publicitar un producto tóxico y después, que quienes ingresen el dinero de esa publicidad, patrocinen una campaña pidiendo que no se consuma. Durante todo el año, administraciones locales, autonómicas y central destinan fondos económicos a campañas de fomento de la lectura. Durante todo el año, las administraciones ingresan dinero procedente del impuesto (IVA) que se aplica a los libros. Es decir, gastan dinero para pedirnos que leamos y, posteriormente, nos cobran impuestos cuando compramos libros para leer. Como en el primer caso, quizás ese dinero que me cobran sea para financiar campañas para decirme que lea. A mi me parece que la mejor campaña es que no tuviésemos que pagar ese impuesto cuando queremos leer. Pero, quizás también, como en el primer caso, el sistema necesite que yo pague impuestos por leer y que el estado se lo dé a medios de comunicación, imprentas o a saber quién para que me digan que yo lea. No acaba aquí este ensayo sobre paradojas. El gobierno español ha destinado 600.000 euros para enviar alimentos a Argentina. Por cierto el dinero se lo dará a la ONG Mensajeros de la Paz, una organización que tiene un patrimonio inmobiliario de novecientos mil millones de pesetas y que cuenta como presidenta de honor con despacho propio a Ana Botella (http://www.nodo50.org/elotropais/n7/botella.htm). Como quien dirige la distribución de las ayudas en Argentina es la mujer del presidente Duhalde, Hilda González de Duhalde, todo quedará entre las esposas, ni hablar de transparencia ni control político y económico de los fondos. Efectivamente, en Argentina muchas personas pasan hambre. Pero no porque haya una sequía o falta de recursos. Todos sabemos el potencial de producción de alimentos de Argentina, un país donde hay una vaca y media por habitante, y donde los grandes propietarios siguen exportando alimentos al exterior. Quizás lo que el gobierno español va a hacer es comprar carne argentina para después enviarla a Argentina para que coman. Y digo yo, que para qué tiene que venir hasta España la carne, que la solución es que se reparta en Argentina. También, a lo peor, el sistema necesita que los españoles paguemos dinero a los grandes terratenientes y ganaderos argentinos para que continúen siendo ricos y después mandemos comida a los argentinos pobres para que no les compliquen la vida ni molesten a los argentinos propietarios de los recursos del país. También se entera uno por la prensa de que el gobierno español le ha negado a Telefónica en los dos últimos años la aplicación a los usuarios de una docena de planes de descuento alegando como motivos "salvaguardar la competencia" o "posición de dominio de Telefónica de España y precios bajos". Es decir, el gobierno, a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, considera, al igual que los otros operadores de telefonía, que los planes de descuento de Telefónica supone la exclusión del mercado de los competidores y una competencia desleal. O sea, que con la desaparición del monopolio público y la entrada de otros competidores, no sólo no bajan las tarifas como se supone que provocaría la liberalización, sino que el antiguo monopolio tiene prohibido hacerlo por orden del gobierno porque "molesta" a las nueva operadoras. En conclusión, Telefónica mantiene sus tarifas, el resto de operadoras pueden seguir con las suyas y los ciudadanos a pagar lo que se le pida. Y todas las empresas tan contentas con el gobierno, que ya le devolverán el favor que para eso son accionistas en todos los grandes medios de comunicación. Es evidente que las paradojas, por absurdas que parezcan, siempre tienen su explicación. Conocerlas es la primera condición para eliminarlas.
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