Globa ¿qué?. Globalización10-12-02 Globa ¿qué?. Globalización Pascual Serrano Por otro lado, se está produciendo una gigantesca concentración empresarial por la que un número muy pequeño de entidades tienen más poder que los gobiernos de muchos países. Cualquiera de las cien empresas mayores del mundo vende más de lo que exporta cualquiera de los 120 países más pobres. ¿Qué trascendencia tiene esto?. Para empezar eso supone que grandes instituciones bancarias, financieras o fondos de pensiones pueden "llevarse" todo el dinero de un país a golpe de una tecla de ordenador. Los gobiernos ya no pueden hacer nada para evitarlo. Así, en cualquier momento podría "desaparecer" gran parte del dinero de nuestro bancos el de nuestra cuenta corriente, de un plazo fijo o un plan de pensiones-, tal y como ha sucedido en Argentina. Esos movimientos también provocan que nuestra moneda "valga" lo que los especuladores quieran que valga, ellos pueden provocar tal devaluación, por ejemplo del euro, que haga que productos importados, pero de primera necesidad como la gasolina, suban el doble de precio de la noche a la mañana. Si a ellos le interesa puede ocurrir lo contrario, que se revalorice demasiado nuestra moneda y a los países extranjeros no les interese nuestros productos, agrícolas por ejemplo, porque tienen que pagar más dinero en moneda de su país. La capacidad de que grandes empresas se puedan llevar el dinero a cualquier país y, al mismo tiempo, puedan mover con facilidad las mercancías, permite que en una semana se desmantele una industria, por ejemplo la del automóvil en Martorell (Barcelona), y se la lleven a otro país si las condiciones le son más interesantes. Condiciones más interesantes pueden ser la existencia de trabajadores con menos sueldo en países del Tercer Mundo, sin necesidad de costes sociales ni gastos de seguridad social ni seguro de enfermedad. De este modo, los trabajadores de varios países tienen que competir entre ellos subastando sus condiciones de trabajo a la baja para poder lograr que la industria se instale en su región. La situación resulta tan desesperante que cuando un sindicato está reivindicando mejores condiciones de trabajo, lo que estaría haciendo es "molestar" a la empresa hasta el punto que se puede ir de Barcelona para instalarse en Taiwan. ¿Qué más da donde se construyan los coches?, la globalización ya permitirá llevarlos donde estén los compradores. Así se consigue que en España puedan entrar productos fabricados en el Tercer Mundo en condiciones de esclavitud, pero de ninguna manera se acepta que entre ese trabajador en nuestro país. Lo quieren allí, explotados laboralmente para que tengamos en las tiendas de Todo a Cien, relojes a menos de un euro. De este modo, lo que se presenta como libertad no es otra cosa que la posibilidad de las grandes empresas de manejar la economía mundial llevándose, o amenazando con hacerlo, el dinero de todo un país, o instalando sus industrias donde las condiciones de explotación laboral o medioambiental las haga más rentables. Mientras los poderosos intentan convencernos de que su modelo de globalización es bueno para todos, sugieren un futuro y una economía global, compartida, común a toda la humanidad, tenemos que saber que ningún trabajador gana con este modelo. El de los países ricos porque ve cómo la inversión y la producción se desplaza al Tercer Mundo y el de los países pobres porque consigue trabajo a costa de su explotación o el robo o deterioro de las riquezas naturales de su país. Hoy las desigualdades entre los habitantes del planeta son mayores que nunca, el 20 % de la población tiene el 80 % de la riqueza del mundo. Gracias a la globalización neoliberal, que no es más que la aplicación a nivel mundial del tradicional capitalismo por el que los dueños del capital tienen a su disposición mano de obra barata, los ricos son cada vez más ricos burlando todo control de gobiernos y sociedades. Ellos, con su capacidad de movilizar fantásticas sumas de dinero tienen más poder que muchos gobiernos sin que los haya elegido nadie ni a nadie tengan que rendir cuentas. Hablar de democracia cuando son esas grandes instituciones y empresas las que mandan en la economía mundial deja de tener sentido. Pero, como dice una tradicional expresión obrera, "donde existe opresión siempre hay resistencia". Por ello, existe un movimiento internacional de hombres y mujeres que no se resignan y que se están oponiendo a ese sistema de creación de miseria y pobreza. Un movimiento, llamado antiglobalizador, que, en contra de lo que se le acusa, es pacífico y tiene alternativas como las expresados en encuentros internacionales donde, además de manifestarse, debaten propuestas e iniciativas. Es en torno a esa movilización, donde los ciudadanos debemos trabajar para decirle a los que pretenden adueñarse de los recursos naturales y humanos de nuestro planeta que otro mundo es posible. Para conocer mejor las claves y funcionamiento de la globalización existen dos libros imprescindibles: "El mercado y la globalización". José Luis Sampedro. Editorial Destino. "Cien preguntas sobre el nuevo desorden". Carlos Taibo. Editorial Punto de Lectura.
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