7-02-04
A la hora de salir a la calle, volveremos a hacerlo
Los movimientos sociales argentinos aprovechan el momento de calma en el
país para fortalecer sus organizaciones
Pascual Serrano
Las organizaciones sociales argentinas están aprendido de los acontecimientos del país
en los últimos años. Tras una explosión social al grito de que que se vayan
todos que fue seguida por el éxito electoral en la primera vuelta del ex presidente
Carlos Menem, uno de los principales responsables de la crisis económica que azota el
país, las organizaciones tanto urbanas como los trabajadores rurales, están apostando
por avanzar en la práctica del trabajo colectivo y la construcción de otras formas
de organización, según afirma Diego Mendoza, de la Unión de Trabajadores Rurales
Sin Tierra de Mendoza.
Belén Añel, de la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba comparte ese
planteamiento: No se trata de darle un margen de espera al presidente, nosotros
seguimos trabajando y organizándonos, nos hemos dado cuenta que de nada sirve decir que
se vayan todos si nuestras organizaciones no están fortalecidas.
Las luchas sociales también están uniendo a los trabajadores de la ciudad y los del
campo. Miguel Angel Gómez, del Servicio de Cultura Popular (SERCUPO) de Buenos Aires
considera que desde las ciudad estamos aprendiendo de los movimientos rurales, los
campesinos tiene otra cosmovisión, más comunitaria, eso en el contexto urbano era más
difícil a pesar de que en él se trabaja con emigrantes del campo, personas que vinieron
a la búsqueda de una vida mejor y están malviviendo en suburbios. Sentimos
añade- que los movimientos campesinos rescataron el vivir en comunidad. De ahí
tenemos que aprender. Si bien la crisis provocó reacciones muy diferentes en los
ciudadanos, algunos optaron por afrontar colectivamente los problemas, pero otros optaron
por el sálvese quien pueda
En cuanto a la situación con el gobierno de Kichner, Diego Montón considera que,
ante la situación previa de deslegitimidad de los partidos y los políticos,
Kichner lo ha tenido fácil mediante algunos gestos referentes al respeto a los derechos
humanos y a la memoria histórica, como la intención de derogar las leyes de obediencia
debida y de punto final. También ha organizado mesas de debate con los movimiento
sociales. No se puede negar añade- que ha logrado pacificar algunos
sectores en lucha y ha generado alguna expectativa. Pero, advierte, los
trabajadores seguimos en lucha, es un momento calmado sobre la represión, que todavía
continúa en las provincias, y debemos aprovechar para crecer en organización y
elaboración de un proyecto de cambio del país y a la hora de salir a la calle, saldremos
a la calle.
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