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Cuando el agua ya no es del grifo

por adminÚltima modificación 04/02/2007 06:16

5-03-04 


Cuando el agua ya no es del grifo

Pascual Serrano
Recientemente los medios de comunicación han dado extensa difusión al escándalo de la venta en el Reino Unido de agua embotellada por Coca Cola procedente del grifo.  

Bajo la marca comercial Dasani, y al precio de 1’4 euros el medio litro, se presentaba como “agua natural pura” un agua que la británica Thames Water distribuía por 0’004 euros.

La noticia no tiene nada de especial porque es sólo la punta de iceberg del enorme negocio del agua embotellada. Básicamente esta aguas son de tres tipos: mineral, de manantial o agua tratada, ésta último denominada comercialmente “agua pura”, el caso de la distribuida por Coca Cola en el Reino Unido. El “agua pura” es muy frecuente en países empobrecidos donde no existen suficientes garantías en el agua corriente o simplemente no la hay. Ante esa situación algunas empresas depuran química y bacteriológicamente el agua y la venden. Evidentemente se trata de una alternativa, digamos tercermundista, en la medida en que evidencia que no existe una adecuada administración que asuma la distribución de agua para el consumo humano en las viviendas.

En nuestros países, la opción es recurrir a las denominadas aguas minerales procedentes de determinados manantiales en los que se suponen especiales valores minerales que les aportan presuntas cualidades sanitarias (diuréticas, hepáticas, etc...). El supuesto valor añadido de tratarse de agua mineral es intrascendente para grandes regiones españoles donde el agua corriente del grifo también procede de acuíferos. No así en determinadas zonas costeras o insulares donde se debe recurrir a la desalinizadoras. Sin embargo, la cada vez más agresiva introducción de las agua embotelladas en los mercados está provocando el desarrollo de un fabuloso negocio, cada vez más, controlado por multinacionales como Nestlé o Coca Cola. Hoy, en España, se consumen una media de 100 litros de agua embotellada por persona y año, cinco veces más que hace una década. El negocio mueve 800 millones de euros anuales. Y cada vez se está creando en torno a él, la habitual y estúpida mercadotecnia gourmet con catadores, bibliografía, catálogos y tiendas especializadas. Pero el problema es que esa fiebre está provocando el desentendimiento de las administraciones en su obligación de proporcionar las infraestructuras adecuadas para hacer llegar a todos los ciudadanos agua potable adecuada. Así, parámetros como los nitritos, magnesios, calcio o de otro tipo, se están relajando en su control por parte de las autoridades hasta el punto de que no se están aplicando las reglamentaciones europeas. España todavía no ha traspuesto a su legislación la Directiva Marco del Agua y las Confederaciones se están dedicando a improvisar metodologías y parámetros de referencia. Por otro lado, el RD 140/2003 de 7 de febrero por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad de consumo humano, modifica sustancialmente los parámetros analíticos a considerar y algunos de ellos no son determinados habitualmente por los laboratorios de control. En definitiva, se promulgan leyes pero no se incluye financiación para su cumplimiento. Mientras eso sucede, está disminuyendo el nivel de exigencia por los ciudadanos en la medida en la que la población está empezando a asumir que el agua para beber debe ser embotellada y no del grifo.

De este modo, las autoridades no están siendo suficientemente estrictas en la vigilancia de nitritos o nitratos, en su mayoría procedentes de abonos ni en la mejora de otras características que se podrían resolver simplemente perfeccionando los puntos de búsqueda o cuidando los acuíferos.

El resultado es, sin ninguna duda, una disminución en nuestra calidad de vida a costa de un espléndido negocio para multinacionales puesto que estamos pasando de abrir un grifo y pagar una cantidad irrisoria por beber agua, a comprar una botella en el mercado y pagar un precio, en algunos casos, superior al combustible procedente del Golfo Pérsico cuando se trata sólo de agua traída de Cuenca.   

 

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