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Prohibido pensar, estamos en campaña

por adminÚltima modificación 04/02/2007 06:16

7-03-04 

España: Elecciones 2004

Prohibido pensar, estamos en campaña

Pascual Serrano
Si hay algún momento en que los ciudadanos percibimos la banalidad de la política, el carácter plano de los mensajes de los partidos y la frivolidad y la simpleza de las propuestas programáticas hasta sentir vergüenza ajena, es en las campañas electorales. Existen analistas que consideran que en los momentos de las campañas es cuando se despierta en la ciudadanía una mayor predisposición a la política y al compromiso. Pero somos muchos los que pensamos todo lo contrario. Incluso los partidos considerados como serias organizaciones de militantes comprometidos, laboriosos y entusiasmados por un compendio de principios y valores reflejados en un programa electoral, defraudan durante esos quince días.

Sin duda, gran responsabilidad de ese empobrecimiento la tienen los medios de comunicación, poco razonamiento o argumentación puede haber en veinte segundos de informativo sobre un acto electoral. En cuanto al slogan diseñado para la campaña, es perfectamente intercambiable entre los diferentes partidos. Ha habido ocasiones incluso en que se han acusado mutuamente de habérselo plagiado entre ellos de unas elecciones a otras. La idea del PSOE de convertir un programa de gobierno en un logotipo de dos letras, ZP, es un ejemplo del jibarización de la política.

Y si repasamos las estrategias de marketing de los partidos, el ridículo ya es apabullante. Así vemos al ministro de Defensa  Federico Trillo repartiendo delantales con su nombre en un mercado o al Partido Popular regalando a los periodistas una emulación del juego de la oca denominado el juego de la “gabioca” con unas casillas ridículas, con premio cuando pertenecen al PP o con castigo si lo son del PSOE. Aparecen mítines antecedidos de una misa rociera y candidatos cantando en el escenario.

El contenido de la información emitida en los informativos sobre los mítines es tan plano, que el pasado 3 de marzo la mitad de la crónica sobre un mitin del PSOE en la localidad madrileña de Fuenlabrada lo ocupó la anécdota de su suspensión en el lugar previsto por orden de la Junta Electoral y su improvisación en la sede del partido. Todas las cadenas destacaron las imágenes del militante trasladando el atril.

Pero el colmo es que los dos principales partidos, PSOE y PP, tienen prohibido que los periodistas recojan imágenes del mitin, de modo que lo que se emite son imágenes tomadas y producidas por sus correspondientes empresas de imagen, Mediapro y Dogos y Video Report respectivamente, servidas por los partidos a todos los medios. No existe ninguna cámara filmando al candidato que no sea del partido. Incluso en el caso del candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, los decorados no son reales, se trata de montajes virtuales mediante imágenes digitales que sirven de fondo al candidato durante el mitin. Escenas de aplausos enlatados precederán y cerrarán el documento. 

Ni que decir tiene que cuando los fondos son reales lo componen militantes jóvenes y guapos seleccionados expresamente.       

De todos es sabido que los candidatos disponen de una luz roja que les avisa cuando entran en los informativos. García Matilla, director general de la agencia de comunicación audiovisual Corporación Multimedia recuerda en la revista Interviú la anécdota de un candidato que “acabó su intervención antes de que conectar la televisión con su mitin, y tuvo que volver al atril para pronunciar, en un insólito bis, el fragmento escogido para la conexión en directo que, por supuesto, ya habían escuchado todos los asistentes al mitin”. 

El objetivo es eliminar cualquier contenido reflexivo que apele a la inteligencia de los ciudadanos. Por ello los debates están desechados e incluso cualquier otro formato que permita crear una relación de comunicación con el ciudadano, como podría ser recoger preguntas del público o conversación con periodistas o representantes de organizaciones sociales. Encontrar un elaborado y razonado artículo de opinión de un candidato presidencial en algún periódico es bastante infrecuente. Eso sí, fotos de Zapatero y Rajoy, ilustran el crucigrama de la sección de pasatiempos del diario El Mundo del 7 de marzo.

La desmotivación de la ciudadanía está así asegurada. El Ministerio de Ciencia y Tecnología  ha abierto la web http://www.candidato2004.net/ donde aparecen la foto y currículum de los candidatos al Congreso y al Senado por cada partido y recogen las preguntas enviadas por los internautas a cada uno de ellos. A mitad de campaña, las preguntas al candidato más solicitado no pasaban de cuatro. Para los candidatos al Congreso, el que más preguntas recibía era 153, sin duda una cantidad ridícula para censo electoral de decenas de millones de personas. El porcentaje medio de preguntas respondidas era de menos de la mitad. Izquierda Unida no había respondido a ninguna de las 38 recibidas.

Igualmente, si se observa la portada de las correspondientes páginas web de los partidos políticos, todas son un derroche de diseño y estética vacía. Si existe alguna intervención pública de algún candidato amplia y desarrollada es bastante difícil de conseguir. Uno puede en internet participar en un chat o foro con un escritor o un ídolo musical, pero es impensable poder hacerlo con uno de los líderes políticos desde su página web. El estudio “La campaña electoral en internet: una ocasión perdida” elaborado por Neus Arqués y David Boronat puntúa entre 1 o 2 sobre un máximo de diez el nivel de interactividad de las webs de los partidos políticos.  

Y es que sólo mediante el adocenamiento y la intrascendencia en los contenidos se pueden llegar a los resultados previsibles. Así se consigue que la principal pregunta de los ciudadanos en los mítines sea “¿Dan aquí mecheros?”

 

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