Intervención agresiones israelíesIntervención en la Diputación de Albacete condenando las agresiones israelíes a Palestina En la historia de la humanidad han existido muchas casos de crueldades y genocidios de Estado. Sin embargo, los casos que puedan aparecer en los tiempos actuales caracterizados por un mundo globalizado y sin fronteras, no podrían existir sin la complicidad de las grandes potencias y las instituciones internacionales, suponiendo que sean cosas diferentes. Es el caso del genocidio palestino a manos del ejército israelí. La pasividad de las Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea no puede considerarse otra cosa que de complicidad. Pero esta ésta última, bajo presidencia española en la actualidad, la que más nos debe preocupar. La humillación europea no tiene precedentes. Sus cónsules fueron obligados a dar media vuelta por el ejército israelí cuando intentaban visitar al líder palestino, las comunicaciones entre el presidente europeo y Arafat eran interceptadas por Israel, las infraestructuras palestinas, como el aeropuerto de Gaza, financiadas por fondos europeos son reducidas a escombros. Y mientras sucede, los dirigentes europeos se limitan a declaraciones y cartas a Sharon. He aquí una de las hipocresías de los líderes mundiales. Mientras a Sadam Hussein o a Milosevic, o mejor dicho a sus pueblos, se le envían toneladas de bombas, a Sharon se le envían cartas. La UE mantiene sin inmutarse sus relaciones comerciales con Israel, 11.350 millones de euros anuales, el 40 % del comercio israelí, a pesar de la cláusula que condiciona al respeto de los derechos humanos en los países con los que se comercia. En el caso de España, además, la Cátedra Unesco sobre Paz y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Barcelona ha recordado que hemos vendido armamento a Israel por valor de 14 millones de euros durante los últimos cinco años. El genocidio palestino a manos de Israel muestra hasta donde puede llegar el hipócrita discurso de la lucha contra el terrorismo aireado por las grandes potencias occidentales. Se hace necesario que la Unión Europea escuche el clamor mundial contra la política de Israel. No basta con las meras declaraciones o exigencias verbales a Sharon, quien ya ha demostrado hacer oídos sordos. Es imprescindible, no solamente el envío de observadores internacionales, sino imponer medidas diplomáticas y comerciales a Israel por parte de la UE. Medidas diplomáticas que supongan replantearse seriamente las relaciones con Israel y que se empiecen materializando llamando a consultas a sus embajadores en la UE, y medidas económicas que no descarten un embargo económico similar al que la comunidad internacional impuso al régimen del apartheid sudafricano. Está en juego no solamente el pueblo palestino, sino algo más grave si cabe, la poca credibilidad de la comunidad internacional a la hora de reaccionar ante los crímenes contra la humanidad, las limpiezas étnicas y los genocidios deliberados. El doble rasero impuesto por las intervenciones militares en el mundo, con o sin la aprobación de las NN.UU., han llevado el cinismo, la hipocresía y la vergüenza a la tarjeta de presentación de la comunidad internacional. Somos muchos las que ya no reconocemos ninguna moralidad ni justicia ni defensa de los derechos humanos en las políticas internacionales de la ONU, EE.UU. y la UE, sólo prepotencia, abuso contra los más débiles y defensa de los intereses de los poderosos. España desempeña este trimestre la presidencia europea y le corresponde intentar recuperar la dignidad y la soberanía de Europa o continuar humillándose antes los intereses de Estados Unidos e Israel. Pascual Serrano |