Doble RaseroDoble rasero Pascual Serrano Lucha contra el terrorismo, eje del mal, cruzada contra el mal... El mundo está en guerra, una guerra en la que todos los ciudadanos, inevitablemente, estamos en un determinado bando. Somos socios de unos gobiernos y unos países, y enemigos de otros. Nuestros impuestos financian ejércitos que participan activamente, nuestras tropas se desplazan e intervienen países lejanos, las poblaciones de nuestros "enemigos" son atacadas por nosotros. Y, como es lógico, nosotros nos convertimos en objetivo militar de nuestros "enemigos". Pero lo más grave de todo es que nunca en la historia de la humanidad había ocurrido algo parecido. Nunca un pueblo había formado parte de un conflicto bélico de un modo tan inconsciente y de una forma tan imperceptible. Los ciudadanos del primer mundo estamos siendo arrastrados a un enfrentamiento en el que no sólo no se nos ha consultado, sino que tampoco hemos tenido opción para elegir bando, ni para poder decidir quiénes son nuestros amigos y quiénes nuestros aliados. La hipocresía y el doble rasero, en función del cuál unos países, gobiernos y pueblos se han convertido en nuestros enemigos, y otros en nuestros aliados, resulta aún mucho más estremecedor, si cabe, que la guerra misma. El líder dominante de nuestro bando, Estados Unidos, ha decidido que Corea, Iraq e Irán son terroristas y disponen de armas de destrucción masiva y que otros países, como Cuba, colaboran con ese terrorismo. También la UE, siguiendo los países del líder norteamericano, ha declarado qué organizaciones son terroristas. En virtud de esa división entre buenos y malos, enemigos y aliados, nos hemos situado en el bando de Turquía, Paquistán, Kuwait o Israel. En cambio, hemos atacado, bombardeado e invadido Iraq, Yugoslavia y Afganistán argumentado la defensa de la democracia y los derechos humanos, sin que haya mejorado esas cuestiones en ninguno de esos países. El doble rasero resulta escandaloso. Declaramos enemigo a Afganistán por el carácter militar de su gobierno y su abuso sobre los derechos de las mujeres, y nos aliamos para atacarle con Paquistán, país con un gobierno militar que llega al poder mediante un golpe de Estado y al que se suspenden las sanciones internacionales por el "mérito" de haber colaborado con nosotros en la guerra. Se inicia una guerra contra Iraq por haber invadido Kuwait, y se argumenta que el régimen iraquí no es democrático ni respeta los derechos de la población ni de las minorías étnicas. Es decir, participamos en una guerra para defender un país, Kuwait, que se encuentra gobernado por una monarquía medieval que ignora sistemáticamente los derechos de las mujeres. Como ejemplo, apuntar que en Iraq nuestro enemigo- las mujeres desempeñan profesiones similares a las de los hombres y en Kuwait nuestro amigo- tienen prohibido conducir automóviles. Hoy se mantiene un embargo a Iraq, mientras la familia del emir de Kuwait es invitada en España a la boda de las infantas. Turquía forma parte de nuestra organización militar y es candidata a integrarse en la UE mientras los derechos humanos son sistemáticamente violados y la población kurda es masacrada. Están muriendo por decenas presos kurdos en huelga de hambre y existen líderes kurdos que llevan años encerrados simplemente por hablar su idioma. Desde hace años, nuestros aliados Estados Unidos e Inglaterra, bombardean el norte de Iraq con el argumento de defender a las minoría kurda del régimen iraquí, régimen cuyo primer ministro, por cierto, es kurdo y que dispone de televisiones públicas que emiten en lengua kurda. Israel viola sistemáticamente las resoluciones de las Naciones Unidas, practica acciones armadas indiscriminadas contra palestinos y tiene legalizada la tortura. En cambio, las organizaciones palestinas que luchan por el cumplimiento de esas resoluciones están calificadas formalmente de terroristas. Se argumenta que Israel es un país democrático con un presidente elegido en unas elecciones, algo que también sucedía con Milosevic en Yugoslavia y que no impidió que fuera derrocado militarmente por la OTAN. Se discute la legitimidad de Hugo Chávez en Venezuela, con un apoyo electoral del 60 % y no la de Duhalde en Argentina, presidente nunca elegido y que, según las últimas encuestas, cuenta con el apoyo de tan solo el 3 % de la población. En cuanto al líder de nuestro bando aliado, mantiene la pena de muerte, incluso contra menores de edad y no ha ratificado la Convención de Derechos de la Infancia de la ONU, entre muchas otras convenciones internacionales. Nos dicen que el país de América Latina con mayor tasa de escolarización y menor índice de mortalidad infantil no respeta los derechos humanos y en el que se cuentan en 3.500 los militantes de izquierda asesinados y que lidera el trágico ranquing de asesinatos de sindicalistas, sí los respeta. El primero es Cuba, el segundo Colombia. De la noche a la mañana, una organización, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que mantenía oficinas abiertas en México y Europa y contaba con representantes acreditados pasa a ser terrorista. El también colombiano Ejército de Liberación Nacional va en el mismo camino. Se trata de guerrillas como las de otros países latinoamericanos que ahora son el primer partido legal de la oposición, como el FMLN en El Salvador o el Frente Sandinista en Nicaragua. No olvidemos que actuales presidentes del gobierno como Xanana Gusmao en Timor Oriental o Nelson Mandela en Sudáfrica fueron en otro tiempo considerados terroristas. Todo ello demuestra la arbitrariedad y falta de rigor con la que se aplican esas consideraciones. Incluso en países donde los supuestos grupos guerrilleros ya no existen tras la firma de acuerdos de paz, como El Salvador o Guatemala, las muertes violentas, ahora bajo la autoridad de sus gobiernos, han aumentado respecto a la guerra. Es decir, hay más terror bajo el gobierno actual que bajo el conflicto con un grupo terrorista. En Colombia, en los dos años en que las FARC fueron responsables de una basta extensión geográfica, sólo se produjo una muerte violenta en esa región y cientos en las zonas bajo control del gobierno, el ejército regular o sus aliados paramilitares. Había, por tanto, menos terror en las zonas lideradas por los "terroristas" que en las dominadas por los gobiernos. Se critica que Cuba o Venezuela acoge a etarras, cuando tienen la consideración de deportados, es decir, expulsados de España y enviados a esos países por el propio gobierno español. Imaginemos qué hubiera pasado si Cuba hubiera dado asilo el año pasado a los dos etarras que entraron en la embajada. Tampoco se discute que países "amigos" acojan criminales con orden de busca y captura, como Japón con Fujimori, o den asilo a golpistas como Colombia a Carmona, quien intentó derrocar y disolver las instituciones democráticas en Venezuela. La conclusión es evidente, los ciudadanos estamos siendo más utilizados y manipulados que en ningún otro momento de la historia. Somos más corresponsables que nunca de las mayores injusticias y arbitrariedades a nivel internacional. El doble rasero que nuestros gobernantes están aplicando en sus políticas internacionales está provocando que formemos parte de la mano ejecutora de masacres y agresiones a pueblos inocentes y seamos cómplices de dictadores que está disfrutando de todo nuestro apoyo y defensa. |