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Intervencion huelga 20-J

por adminÚltima modificación 04/02/2007 06:18

Intervención en la Diputación de Albacete en defensa de la huelga del 20-J

El gobierno del Partido Popular ha impuesto una reforma contra el sistema de protección por desempleo que sólo busca facilitar el despido y hacerlo más barato, suprimen los salarios de tramitación, aumentan la inseguridad de los trabajadores y trabajadoras, recortan las prestaciones sociales y restringen el acceso a las mismas, reducen el tiempo de su percepción, obligan a aceptar empleos basura, excluyen del derecho al subsidio a colectivos en situación de precariedad (entre ellos los inmigrantes), regala subsidios para completar salarios a los empresarios creando competencia desleal, amplia a las empresas la figura del contrato de inserción, condiciona la prestación a la posible indemnización por despido, obliga al desempleado a aceptar un trabajo a 30 km. considerando un salario adecuado 73.575 ptas, (1/3 del salario medio español), y detrayendo un gasto en kilometraje de hasta el 20 % del salario, elimina el derecho a la capitalización de la prestación para crear un autoempleo y, en definitiva, convierte un derecho conquistado de los trabajadores a lo largo de la historia en una precaria concesión asistencial.

El Partido Popular no propone ni un mínimo plan de empleo, sólo se limita a agredir a los trabajadores y trabajadoras.

Con su reforma, 200.000 personas perderán el subsidio de desempleo con el que sobreviven. Este no es un dato de los sindicatos, ni de Izquierda Unida. Esto es una previsión realizada en un documento interno de la Administración, fechado el 1 de abril y titulado "Síntesis de la valoración económica de las medidas de reforma de los sistemas de protección por desempleo y de gestión de las políticas de empleo". Un documento que ha revelado la agencia Servimedia, que no tiene nada de izquierdosa.

Esta contrareforma es un paso más en la imposición de un modelo de relaciones laborales en el que la norma sea el sometimiento, la humillación, la precariedad y la inseguridad permanente con los trabajadores. Es también un insulto a los millones de personas instaladas en la incertidumbre permanente por culpa de los contratos basura que tanto empeño pone en defender este gobierno. Es un insulto mayor aún a la memoria de los miles de trabajadores muertos en los últimos años víctimas de la inseguridad, de la desregulación y de la avaricia de empresarios sin escrúpulos amparados en la impunidad del gobierno de los ricos, por los ricos para los ricos.

Pero hay algo todavía más grave. Que es fundamentar su reforma en la criminalización, el acoso y la satanización del parado, al que ustedes hacen responsable de su situación de desempleo y al que presentan como un parásito, una rémora de nuestra sociedad, un absceso que hay que extirpar. El Partido Popular presenta su reforma como un discurso de criminalización del parado.

Ustedes han criminalizado a los inmigrantes que huyen desesperadamente de la pobreza, han criminalizado a los movimientos antiglobalización que denuncian un mundo injusto y depredador, han abierto la puerta a la criminalización e ilegalización de los partidos políticos, y ahora criminalizan a los parados. Ustedes están inaugurando la nueva república de Weimar en España.

Estamos asistiendo a la mayor ofensiva contra el diferente, inmigrante, crítico, parado.

Pues miren por donde, vamos a ser millones los que les vamos a decir BASTA YA el día 20 de junio.

Y José María Aznar dice que con la huelga lo único que se va a conseguir es perjudicar a España. Y ¿no sería preferible que España, la España de Aznar, vaya un poco peor y los españoles un poco mejor?. La celebración de la huelga el día antes de la Cumbre de Barcelona —se afirma— va a dañar seriamente la imagen de España. Depende frente a quién. Es posible que para muchos la imagen de España mejore al conocer que los trabajadores de esos países defienden sus derechos sociales y laborales. Del mismo modo que Italia, Francia o Alemania han mejorado su imagen en la opinión de un gran número de españoles que hemos visto como sus trabajadores se enfrentaban a la derecha.

Yo no quiero una imagen de España con trabajadores que cobren setenta mil pesetas, a descontar veinte mil pesetas en desplazamientos a 30 kilómetros, sin derecho a desempleo, ni a indemnización por despido improcedente, sin garantía alguna de estabilidad en su trabajo. Yo no quiero una España blindando sus fronteras frente a la que llegan ahogados los inmigrantes. Yo no quiero una España ilegalizando partidos políticos. Yo no quiero una España educando a los niños a golpe de crucifijo. Yo no quiero una España militarizada cargando y reprimiendo las manifestaciones de los que piden un mundo mejor. Si es esa imagen de España a la que hacemos daño con la huelga del día 20. Cientos de huelgas se merece esa España y los que la están imponiendo.

Lo que ustedes están trayendo merece no solamente la condena de este Pleno de la Diputación, merece la declaración institucional de jornada de huelga, merecen decretar el cierre de todas las dependencias como un acto de solidaridad con todos los trabajadores y trabajadoras a los que ustedes les quieren quitar su único medio de subsistencia y están llamando delincuentes y defraudadores.

Por ello, pido al Partido Socialista que a su exposición de agresiones detalladas en su moción, exposición que compartimos, añada el manifiesto de este Pleno a una total solidaridad con los trabajadores y trabajadoras, así como el total apoyo a la jornada de huelga convocada por las centrales sindicales CCOO y UGT, en defensa de los legítimos derechos constitucionales.

Y al Partido Socialista también le pido algo más, le pido que esta trinchera de la rebeldía a la que ahora se incorpora, la mantenga, le digo a los socialistas que no la abandonen, que sean rebeldes contra la reforma laboral pero también contra este modelo económico que está sembrando el camino al fascismo en Francia, Italia, Holanda, Bélgica. Que sean rebeldes contra este orden mundial político, económico y militar que está buscando convertir en criminales a los diferentes. Porque o recuperan su defensa de los débiles y de los trabajadores o serán barridos, como en Francia, por quienes piensan que el Estado sólo ha de ser el que gestione fuerzas de seguridad y jueces destinados a imponer a sangre y fuego la ley del más fuerte.

También quiero aprovechar para hacerle llegar un mensaje a los sindicatos. Recordarles que sí al diálogo, pero que la dignidad y el honor de los trabajadores no se negocia, los derechos y conquistas adquiridas con el esfuerzo y la sangre de tantos trabajadores no se pueden poner nunca encima de una mesa de negociación. Por ello, a estos sindicatos les hago este llamamiento con una frase de alguien que tanto aprecia el portavoz del Partido Popular, del presidente cubano Fidel Castro, "ni un paso atrás, ni para coger impulso".

Pascual Serrano

Nota: En esta intervención se han utilizado datos y argumentos proporcionados por diferentes documentos de Izquierda Unida.