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Entrevista EZLN

por Pascual SerranoÚltima modificación 05/02/2007 18:19

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La revolución zapatista logra acabar con siglos de desigualdad de sexos en los indígenas
EZLN: “Las mujeres líderes han de saber que se deben a todas las demás mujeres, que han de mandar obedeciendo”

San Andrés Larrainzar. Pascual Serrano
La participación de la mujer ha sido uno más de los frentes revolucionarios del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, incluir una Ley Revolucionaria de la Mujer en su primera Declaración de la Selva Lacandona, antes incluso del alzamiento del 1 de enero de 1994, supuso un cambio histórico en las formas de organización tradicionales de las comunidades mayas. Estas comunidades, aunque de profundo espíritu democrático y participativo, continuaban con métodos que marginaban a la mujer, el movimiento zapatista ha incorporado una auténtica revolución en este aspecto que nace de lo más profundo del pueblo indígena. La comandante Trini y los comandantes Tacho y David, todos ellos del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, nos cuentan cómo se ha desarrollado
 

La tradición indígena, porque no decirlo, no ha sido muy igualitaria con las mujeres, ¿cómo recibieron la Ley Revolucionaria de las Mujeres los hombres zapatistas acostumbrados a su papel predominante?

Tacho: Verdaderamente fue difícil que los hombres pudieran comprender que las compañeras mujeres también tienen derecho a tomar decisiones, y poderlo consensuar a nivel de las comunidades y del EZLN, hubo dificultades porque siempre los hombres han estado acostumbrados a dar la ordenes, él dice lo que se necesita hacer y la mujer está como si fuera una sirvienta, como alguien que hace los mandados que se necesitan, eso no lo podemos ocultar, tenemos que decir la verdad. Las compañeras mujeres ya comenzaban a ver eso como injusto y a surgir conflictos, pero, poco a poco, con el correr del tiempo, los hombres también fueron reconociendo ese derecho que tiene la mujer hasta que por fin se pudo hacer una ley dentro de los zapatistas, cuando nosotros todavía no habíamos salido a la luz. Es muy difícil, tan difícil como que había una división radical entre el hombre y la mujer, porque pensábamos que el hombre era el superior, que él era quien decidía todo y lo hacía todo, pero con el entendimiento de nuestros compañeros pudimos llegar a esos acuerdos, los consultamos, los sometimos a votación y aceptaron los compañeros, tanto fue, que se creo esta ley que ya mencionamos.

Pero, si me permiten una crítica los zapatistas, en la consulta promovida por ustedes el 27 de agosto, en un principio no aparecía la pregunta sobre el papel de la mujer que posteriormente añadieron, ¿qué ocurrió ahí?

David: Nuestro movimiento contempla tomar en cuenta todo lo que nosotros inicialmente no captásemos, por eso, además de las bases zapatistas propiamente dichas, tenemos esa gran mayoría de compañeros en toda la república de México y, porque no decirlo, en el mundo, para que dijeran qué es lo que hace falta. Puntualizaron éso y nosotros lo acatamos, lo respetamos e incluimos esa pregunta.

La presencia del Ejército Federal en las zonas indígenas ha  traído, además de su hostigamiento militar,  problemas importantes con los que nunca antes habían tenido contacto los indígenas, me refiero a la prostitución secundaria a la presencia de los soldados, el alcohol, etc. ¿cómo están enfrentando las mujeres zapatistas esta agresión a sus tradicionales formas de vida?

Trini: Efectivamente, en comunidades como Guadalupe Tepeyac los federales están ahí, pegaditos a la comunidad. La gente ha optado por retirarse, hemos considerado que los más oportuno era dejar las comunidades para evitar enfrentamientos. Por eso queremos que los militares se vayan, para que puedan volver los indígenas a vivir a su comunidad.

El gobierno se ha negado a que exista una mesa de negociación que aborde el tema de las mujeres entre las diferentes mesas a tratar, ¿qué actitud van ustedes a tomar ante esa negativa? (1)

Trini: Si no se incluye es señal de que el gobierno no nos tiene en cuenta y nuestros derechos no son reconocidos, sólo los hombres aparecen, pero nosotras somos las que tenemos más necesidades. El gobierno se niega a darnos esa mesa de mujeres para que discutamos los problemas que nos afectan porque el gobierno no ha parido un hijo, no ha sufrido un embarazo, no siente el dolor de tener un hijo. Nosotras estamos pidiendo que haya una mesa de las mujeres para discutir, para dialogar qué cosas sentimos, qué cosas necesitamos. El gobierno no quiere escucharnos, nos deja de lado, dice que las mujeres no tenemos derecho a hablar y yo digo que sí tenemos derecho, tanto como los hombres, porque nosotras conocemos las necesidades que tenemos y las que tienen nuestros niños.

¿Y que pueden hacer las mujeres para apoyar a las mujeres zapatistas?

Tacho: Los zapatistas, antes de que nuestras compañeras se incorporaran a esta delegación del EZLN para el diálogo, ya teníamos claro desde un primer momento el papel de las mujeres zapatistas en nuestra lucha y por eso existe la Ley Revolucionaria de las Mujeres. Nosotros no podemos hablar como hombres del problema de las mujeres, de eso estamos convencidos, por eso la mujer tiene que estar ahí y hablar del problema de la mujer. Si el gobierno no acepta el establecimiento de esta mesa para la gran discusión de los problemas de las mujeres, ellas tienen muchas posibilidades de movilización porque pueden impulsar un movimiento nacional de mujeres en ciudad de México y en el resto del país, éso pueden hacer. Nosotros estamos seguros y convencidos de que la mujer es una parte importante de nuestro país, de que tienen un lugar especial que el gobierno no ha tomado en cuenta, ni les llama para que propongan, para que tengan derecho a decidir. Los zapatistas exigimos que las mujeres indígenas y no indígenas tengan derecho, como todo el mundo, a proponer, a elegir y a asumir cargos públicos, las compañeras en nuestra tropa zapatista asumen cargos y dirigen, han demostrado la capacidad de dirigir y de organizar.

¿Cuál es el mensaje que ustedes darían a todas las mujeres que son líderes en cualquier parte del mundo, a esas mujeres que han comprometido su vida por su comunidad?

Tacho: A todas las mujeres que dirigen y luchan les queremos mandar nuestro mensaje zapatista: que deben esforzarse, que deben saber que, desde donde ellas se encuentran, deben tomar en cuenta a todas las demás mujeres, que han de mandar obedeciendo. Que deben ver, desde su cargo público o desde su oficina, con aprecio a todas las demás compañeras que se encuentran en las comunidades, en las ciudades, en los barrios, donde quiera que estén, como una compañeras suyas que tiene los mismos derechos y la misma dignidad. Porque lo que ha ocurrido en este sistema es que quien ocupa un cargo desprecia a los otros que no lo ocupan, mas bien los toman como sirvientes.

(1) La Mesa de la Mujer fue finalmente aceptada por el gobierno mexicano, si bien no se ha establecido todavía ni fecha ni lugar para su celebración.

Ley Revolucionaria de Mujeres

En su justa lucha por la liberación de nuestro pueblo, el EZLN incorpora a las mujeres en la lucha revolucionaria sin importar su raza, credo, color o filiación política, con el único requisito de hacer suyas las demandas del pueblo explotado y su compromiso a cumplir las leyes y reglamentos de la revolución. Además, teniendo en cuenta la situación de la mujer trabajadora en México, se incorporan sus justas demandas de igualdad y justicia en la siguiente LEY REVOLUCIONARIA DE MUJERES:

Primero.- Las mujeres, sin importar su raza, credo, color o filiación política, tienen derecho a participar en la lucha revolucionaria en el lugar y grado que su voluntad y capacidad determinen.

Segundo.- Las mujeres tienen derecho a trabajar y recibir un salario justo.

Tercero.- Las mujeres tienen derecho a decidir el número de hijos que pueden tener y cuidar.

Cuarto.- Las mujeres tienen derecho a participar en los asuntos de la comunidad y tener cargo si son elegidas libre y democráticamente.

Quinto.- Las mujeres y sus hijos tienen derecho a atención primaria en su salud y alimentación.

Sexto.- Las mujeres tienen derecho a la educación.

Séptimo.- Las mujeres tienen derecho a elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio.

Octavo.- Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación o violación serán castigados severamente.

Noveno.- Las mujeres podrán ocupar cargos de dirección en la organización y tener grados militares en las fuerzas armadas revolucionarias.

Décimo.- Las mujeres tendrán todos los derechos y obligaciones que señalan las leyes y reglamentos revolucionarios.

Selva Lacandona, México. 1993 

 

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