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Entrevista OPEZ (Chiapas)

por Pascual SerranoÚltima modificación 05/02/2007 18:22

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Entrevista con Lorenzo Vázquez, líder de la Organización Proletaria Emiliano Zapata
David contra Goliat: Los campesinos chiapanecos contra el Tratado de Libre Comercio (TLC)  

Pascual Serrano
La lucha de los campesinos e indígenas de Chiapas no se acaba en el EZLN. Desde hace años diferentes organizaciones desconocidas en España están reivindicando sus derechos y denunciando las políticas neoliberales y represivas del PRI en México. La Organización Proletaria Emiliano Zapata, una de la más combativas de estas organizaciones, formada mayoritariamente por campesinos e indígenas, además de estudiantes, maestros y vecinos de los barrios pobres de varias ciudades del Estado de Chiapas, está enfrentándose desde 1979 a terratenientes, “guardias blancas” y Ejército Federal reivindicando la tierra para los chiapanecos. En la actualidad, tras más de cuatrocientos apresamientos desde el 1 de enero de 1994 y varios muertos por la represión de las Fuerzas Armadas, poseen cerca de 20.000 de tierras arrancadas a los latifundistas y terratenientes que se están cultivando de forma comunitaria. Por primera vez, el responsable de relaciones de la OPEZ, Lorenzo Vázquez Vázquez, ha podido visitar Europa invitado por una Universidad de Lisboa y pasó unos días en nuestro país. Lorenzo Vázquez es también miembro del Consejo del Gobierno de Transición en Rebeldía en Chiapas de Amado Avendaño. Este Consejo es el órgano colectivo de gobierno del pueblo chiapaneco, formado libremente en torno a Amado Avendaño, como único gobierno reconocido por la población campesina e indígena de Chiapas y defendido por el EZLN. Según nos explica nuestro interlocutor, el Tratado de Libre Comercio ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en el atropello y explotación de los indígenas y campesinos chiapanecos que no están dispuestos a permitir.  

¿Con que finalidad los campesinos de Chiapas se asocian en torno a la Organización Proletaria Emiliano Zapata?

Nuestras demandas comenzaron por una mejora del precio de nuestras cosechas para, posteriormente, abordar el grave problema de la propiedad de la tierra. En Chiapas, de siete millones de hectáreas, sólo tres están en manos de los campesinos, el resto es de terratenientes, finqueros o empresas transnacionales donde los campesinos trabajan doce horas al día por 8 pesos (aproximadamente 150 pesetas), algunos incluso viven en la hacienda en régimen de casi esclavitud. Para nosotros es básico el reparto equitativo de la tierra y el desarrollo de los servicios públicos. En Chiapas se genera casi el 60 por ciento de la energía eléctrica de todo México y, en cambio, los pueblos colindantes con estas centrales no disponen de servicio eléctrico: También es fundamental para el desarrollo de las comunidades la mejora de las vías de comunicación y las inversiones en salud y educación, algo muy lejano en nuestras poblaciones. La OPEZ también participa en el Gobierno de Transición en Rebeldía de Chiapas porque ha llegado el momento en que nuestro pueblo se ha dado cuenta que ha de elegir sus propias autoridades.

¿Qué significa para vuestra lucha el nombre de Emiliano Zapata?

Zapata es nuestro héroe revolucionario, quien luchó por el reparto de las tierras y la eliminación de los latifundios. En la revolución de los años 1910-1917 la revolución no llegó a Chiapas fue neutralizada por una contrarrevolución por lo que en estas tierras todavía se han de hacer realidad sus ideales.

¿Cuáles ha sido vuestras medidas de presión y cómo ha reaccionado el Gobierno de México y el Ejército Federal?

Nosotros hemos centrado nuestra lucha en la conquista de un trozo de tierra para subsistir. Aunque en México existe la Secretaría de Reforma Agraria , encargada de gestionar y administrar el reparto de la tierra, nos hemos dado cuenta que las solicitudes no se tramitaban, hay expedientes de solicitud pendientes desde hace 30, 40 ó 50 años. Por ello, en los 80 comenzamos a tomar las tierras. Ahora tenemos ocupadas unas 20.000 hectáreas, pero siempre nos han ido intentando desalojar, sobre todo cuando los dueños son ex gobernadores o accionistas de empresas transnacionales, alemanes y norteamericanos. Mandan contra nosotros a la Policía del Estado y a la Policía Federal, hemos sufrido mucho la represión. También están las “guardias blancas” que son grupos paramilitares asesorados por el Ejército Federal y financiados por los grandes propietarios. En algunas regiones estos grupos están formados por más de 500 guardias blancas y nos hemos tenido que enfrentar en ocasiones hasta con 200 hombres armados. Sus armas son las mismas que las del Ejército Federal, es probable incluso que se desvíen armas del Ejército a las guardias blancas. También en los momentos de mayor presión el Ejército Federal ha golpeado y detenido a muchos compañeros. En Nuevo México mataron una compañera en el 86. Antes asesinaron compañeros por dirigir la organización. Además de la toma de tierra, en nuestros método de lucha hemos llegado a la toma de alcaldías, cortes de carreteras y marchas en diferentes Estados de México. En 1985 hicimos una manifestación en la capital del Estado que fue duramente reprimida. Tras el levantamiento en armas del EZLN en enero de 1994, surge la necesidad de coordinarnos con otras organizaciones e intensificamos las tomas de tierras.

¿De qué modo se organizan las comunidades indígenas en las tierras en que se asientan?

Existe una fuerte tradición democrática en nuestras comunidades. A partir de la revolución se constituyen los ejidos compuestos por comunidades de entre 30 y 200 miembros que celebran las denominadas asambleas ejidales y nombran a sus representantes. Aunque la directiva se nombra cada tres años, las asambleas se celebran mensualmente. El comisariado o directiva se compone de un presidente un secretario, un tesorero y los vocales, también está la directiva de vigilancia hasta formar un total de doce compañeros. Ha todo esto se suma la autoridad moral de los ancianos.

Las tierras son propiedad de la comunidad, si bien existe una parcela para el cultivo y consumo de cada familia. Se reserva, además, otra extensión donde trabajan todos y cuyos beneficios son para toda la comunidad. Si algún miembro comete una falta, la asamblea le juzga y le condena a un castigo que habitualmente suele ser la de adjudicarle tareas comunitarias. Las instancias judiciales y penales de la Administración se intentan eludir por su injusticia y corrupción, aunque si el delito es muy grave quizás no se puede evitar la intervención de la autoridad judicial. Tanto las comunidades como los ejidos han funcionado bien hasta ahora, pero el Tratado de Libre Comercio ha impuesto la reforma del artículo 27 de la Constitución mexicana. Este artículo contemplaba que las autoridades se nombrarían democráticamente, que los terrenos ejidales no podían ser vendidos, y que no podía invertir en ellos una empresa ajena al ejido. También garantizaba que la máxima autoridad era la asamblea general. Tras la reforma, hoy las tierras pueden ser vendidas y las empresas nacionales y extranjeras pueden comprar las tierras, nuestros representantes tampoco tienen ahora autoridad legal.

¿Cuál es el papel de la mujer en las comunidades?

Hasta antes de la reforma del TLC, la legislación dejaba clara la igualdad de los dos sexos ante la comunidad y ante las leyes al hablar de propiedad familiar y no individual. Después del TLC, la ley establece que la propiedad sólo puede estar a nombre de una persona de la familia que suele ser el hombre, por lo que la familia y la mujer queda desprotegida. En cambio, en nuestras tradiciones siempre se tuvo en cuenta a la mujer. Esta es otra de las razones que motivan nuestra oposición al Tratado de Libre Comercio y a la reforma de nuestra legislación.

En cuanto al Gobierno de Transición, las mujeres están aglutinadas en torno a la Convención Estatal de Mujeres la cual se integra en la lucha común. En la OPEZ hay mujeres en todos los niveles de representación al igual que en el Consejo de Gobierno de Transición. Creemos que para salir adelante en esta lucha el aporte de la mujeres es fundamental.

¿Cómo se gestó y cómo se organiza el Consejo del Gobierno de Transición en Rebeldía de Chiapas?

Esta formado por diferentes organizaciones democráticas e independientes que tras el levantamiento de los zapatistas han entendido la necesidad de coordinarse. A nivel estatal está organizándose a través de Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas. En las elecciones del año pasado todo el movimiento se coordinó con el PRD de Chiapas, la Convención de Mujeres de Chiapas y el Movimiento de la Sociedad de Civil. A partir de ahí lanzamos un candidato de la sociedad civil, Amado Avendaño, pero de nuevo funcionó la maquinaria del PRI, se consumó el fraude y nombraron gobernador a Robledo Rincón con el aval de Salinas de Gortari y el apoyo de EE.UU. Nosotros no hemos reconocido a ese gobierno impostor y sí a Amando Avendaño al que hemos declarado gobernador en rebeldía. En este gobierno rebelde, cada organización nombra tres representantes que asisten a las asambleas estatales en las cuales se eligen los consejeros. El gobierno se legitima principalmente por las organizaciones independientes y éstas, en su democracia basada en el poder popular tras elecciones en los consejos populares. No estamos dispuestos a negociar con las autoridades fraudulentamente elegidas en Chiapas sino con los representantes nacionales, si bien esperamos el momento oportuno en función de cómo avance el diálogo con los zapatistas.

¿Qué tipo de solidaridad consideráis necesaria de los ciudadanos españoles?

Esta lucha no se da sólo en Chiapas sino en todo México. Es imprescindible que los colectivos españoles concienciados nos apoyen para seguir resistiendo la ofensiva del Estado. Sólo somos organizaciones sociales, no tenemos infraestructura ni presupuestos, y la lucha contra los terratenientes y su complicidad con la burguesía internacional es larga y dura. También son importantes la ayuda a diferentes proyectos de desarrollo, salud y educación. Es por eso que estoy aquí, para concienciar de la lucha que se está dando en México y también dar la voz de alarma sobre la intención del gobierno de México de no avanzar en las negociaciones y estar preparando el terreno para una ofensiva militar. Hoy estamos unidos en Chiapas, pero la ofensiva sólo puede pararse desde la unidad nacional de todo el movimiento popular.

 

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