El País, boletín informativo del Cesid30-06-95
El País, boletín informativo del Cesid Pascual
Serrano
Las primeras informaciones que dedica El País a este asunto son el trece de junio en respuesta a lo publicado el día anterior en El Mundo y, exclusivamente, para hacerse eco de la nota hecha pública por el Ministerio de Defensa. Las reacciones del PP e IU ocupan tan sólo dos párrafos, de los que seis líneas son para Izquierda Unida. La última información ofrecida ese día por El País, utiliza una fuente no oficial del CESID que ha filtrado al diario el dato de que lo publicado por El Mundo procede del coronel Juan Perote tras del cual está Mario Conde. Esta tesis es la que, convenientemente aportada por el CESID, información audiovisual incluida, desarrollará y defenderá en todo momento el diario de Polanco. A partir de este momento la estrategia de El País girará en torno al comportamiento del coronel Perote con la intención de convertir un asunto de escuchas ilegales en uno de filtración de informaciones a El Mundo. Hecho público el escándalo, es mejor presentar al Gobierno como incompetente en la custodia de una documentación que no como responsable del espionaje a políticos, periodistas y financieros. El día 14 el escándalo ya ocupa el editorial. En éste, aunque se habla de responsabilidades, quizás ya conocedores de la decisión gubernamental de cesar o dimitir al responsable del CESID, el teniente general Manglano, sólo lo nombran a él. Ni los nombres del ministro de Defensa ni el del vicepresidente Narcís Serra, cuya relación con las escuchas ilegales nadie duda, hasta el punto de que más tarde dimitiría, aparecen en el editorial. Igualmente, insisten en su estrategia de desviar el interés desde el escándalo de las escuchas al de la infidelidad de quien las ha filtrado: Es un escándalo. Lo es, por supuesto, si el espionaje corresponde a un plan deliberado del Cesid, que vulnera claramente la ley. Pero lo es también si la decisión de realizar estas grabaciones, y luego conservarlas y hacer pública su existencia, corresponde a la iniciativa individual de algún mando del Cesid. En la información, la afirmación de que las filtraciones proceden del coronel Perote se repite en primera y otras dos ocasiones en las páginas de nacional, además de un faldón a cinco columnas dedicado exclusivamente al coronel con foto incluida. Y todo ello, sin que ninguna fuente oficial haya llegado a implicar explícitamente a Perote, lo que evidencia la gran solvencia que debe de tener la fuente de El País. Al igual que hacía el día anterior publicando con gran extensión la nota de Defensa, este día dedican una información a cinco columnas exclusivamente a las declaraciones de García Vargas, por cierto, bastante incongruentes: Las cintas fueron destruidas, aunque también es evidente que alguien las ha sustraído y las está filtrando. Las reacciones de los partidos de la oposición se incluyen, alternadas con las de miembros del Gobierno y del PSOE, bajo el titular: Serra y García Vargas responderán en el Congreso a la acusación de espionaje. Las referencias a la documentación publicado por El Mundo, se hacen bajo el titular menospreciativo de Un estadillo poco ordenado para calificarlo de curioso y destacar que aparece carente de encabezamiento oficial. De los trece titulares que ese día proporciona el escándalo de las escuchas del CESID, absolutamente ninguno corresponde a una reacción crítica con el Gobierno a pesar de que todos los partidos de la oposición -incluido CiU y PNV-, miembros del PSOE (Enrique Múgica, Alvaro Cuesta, Manuel de la Rocha), juristas (Gómez de Riaño, Enrique Gimbernat) y víctimas de las escuchas (José Antonio Asegurado, García Trevijano) coinciden en mostrar su indignación. Sólo aparece una reacción moderadamente crítica pero que no responsabiliza a ningún cargo: la del ex director de El País y consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián. La acusación al coronel Juan Perote ocupa prácticamente una página. Si bien respecto a al posible delito del Cesid, titulaban Los juristas, divididos sobre el presunto delito del Cesid, para Perote se limitan a recoger las opiniones de los asesores jurídicos de la central de inteligencia quienes afirman que podría haber incurrido en un supuesto delito de revelación de secretos que el Código Penal Militar castiga con hasta 10 años de cárcel, mientras que consideran que la captación de telefonía móvil no era delito en aquellas fechas. El País recoge con gran fidelidad esta interpretación de la legislación y llega a hablar de el hipotético castigo de los autores de la filtración y la supuesta exención de responsabilidades para Manglano y el Gobierno. De nuevo divulgar la tesis de que el delincuente es quien sacó a la luz pública la existencia de grabaciones privadas y no quien las realizó. Pero será el día 15 cuando el diario de PRISA sale con la exclusiva en primera página de la reunión entre Perote y Conde. Incluyen varias fotos escaneadas de unas imágenes de vídeo firmadas por El País, que, como después se sabría, procedían del propio CESID. El tandem funcionaba a la perfección: informaciones e imágenes exclusivas a cambio de complicidad informativa o, dicho de otra manera, dinero público del Cesid al servicio de exclusivas informativas para los medios de comunicación afines. Quizás hubiera sido más riguroso firmar las fotos de El País como Gobierno/Presupuestos Generales del Estado en lugar de haberlas presentado como propias. El diario afirma que en los listados de grabaciones publicados se observa que Perote recibió en mano 10 cintas. Sin embargo, si se observa la información y los listados publicados por El Mundo, la única cinta que se afirma fue recogida en mano por el coronel Perote es la realizada al rey el 4 de julio de 1990, por lo que este dato de El País procede de alguna otra fuente. Evidentemente, no puede ser otra que el propio CESID. Esta misma fuente, aunque ellos no lo revelen, es la que ha informado a El País que la letra no corresponde a Perote y que fueron rellenados de una sola vez y con el mismo bolígrafo, a finales del año 1991. Las reacciones al escándalo son recogidas en titulares protagonizados por El jefe del Ejecutivo (Felipe González), el Ejecutivo, Pujol y Tutor, es decir, presidente, gobierno, socios del Gobierno y PSOE. Aunque aparece una información con las declaraciones del PP, en el titular no se explicitan las peticiones de dimisiones de este partido y aunque Pujol insinúa que Serra debe dimitir, no se recoge en el titular de sus declaraciones. Se obvian en los titulares las declaraciones de importantes cargos que destacan la gravedad de que se hayan realizado las escuchas: el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo de Poder Judicial, el Defensor del Pueblo anunciando que iniciará una investigación y la asociación Jueces para la Democracia. En la información que se ocupa de las responsabilidades de las grabaciones, el redactor las expresa siempre en términos de fallo y fracaso: los sistemas de seguridad del centro fallaron, el segundo fallo se produjo... , explicitando claramente que el problema más grave siempre es la difusión: La difusión de documentos secretos constituye el más clamoroso fracaso del centro. El día siguiente de la comparecencia de Serra y García Vargas ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, surge un clamor, incluso en el seno del PSOE, pidiendo la dimisión de Serra, algo que merece la primera página y el editorial de El País, el cual viene a recomendar muy recatadamente esta dimisión: era conveniente que las explicaciones de Narcís Serra fueran acompañadas no sólo de la dimisión del director del Cesid, en el terreno político, por encima del propio Manglano, es lógico que alguien responda de esas prácticas ilegales, abusivas y potencialmente desestabilizadoras. Pero no nos dejemos engañar. Si el Gobierno ha puesto la línea cortafuegos del escándalo del Cesid en Manglano, El País lo único que hace es desplazarla hasta Serra, con la seguridad, además, de que su dimisión ya es segura. No permitirán que las llamas alcancen a Felipe González, ni se le nombra en el editorial. Sin embargo, una vez insinuada la dimisión de Serra a modo de cura de beligerancia, el diario se encuentra en condiciones para poder airear la gubernamental tesis de la conjura: Sin duda hay personas interesadas en desestabilizar la vida política, y será de gran interés la información que se pueda obtener al respecto, el chantaje al Estado que están practicando los que robaron y vendieron las cintas ilegalmente grabadas. Resulta altamente paradójica esta situación, en la que son los propios delincuentes -Amedo, Roldán o los filtradores de cintas ilegalmente obtenidas- quienes atacan la credibilidad del Estado. Para la responsabilidad del Gobierno en todo ello, tienen una denominación: falta de reflejos. El espionaje del Cesid, es para El País éso, una falta de reflejos. Las informaciones destacan las peticiones de dimisión de Serra por parte del Grupo Parlamentario y del Comité Permanente del PSOE en la línea del editorial, pero siempre, obviando responsabilidad alguna de Felipe González e insistiendo hasta la saciedad en que las peticiones de dimisión no se hacen en clave guerristas/renovadores: están de acuerdo todas las familias del PSOE, el sentir era generalizado (...) con independencia de la adscripción, sin distinción de familias. El domingo día 18, El País vuelve a cobrar sus honorarios informativos por los servicios prestados y publica en exclusiva la detención de Perote. Esta detención se afectuó pasadas las tres de la mañana del domingo y El País la logra publicar en la edición de Madrid de ese mismo día. Según el diario, no hubo información privilegiada, sin embargo, supieron los vehículos que participaron en la detención, los oficiales que formaron el operativo, la hora en que salieron del Juzgado Militar Central, la hora en que se levantó el despliegue policial y militar y el testimonio de la esposa de Perote tras la detención. Todo ello estaba en los quioscos de Madrid, cuatro horas más tarde. Nadie que conozca mínimamente el funcionamiento de la prensa se puede creer que El País no dispuso con antelación de toda esa información. El hecho de que no se publicase ninguna foto demuestra que el privilegio informativo tenía alguna limitación. Pero hubo más servicios a El País. A una columna titula Los documentos publicados por El Mundo fueron manipulados. En el texto de esta información, el diario de PRISA revela que Pedro J. Ramírez ha omitido en la documentación publicada del Cesid los números de microfilmación y referencia, que sí aparecen en el original del documento número 1. Lo mismo ha ocurrido con el documento 2 del que afirma que fue borrado el número de referencia KA/1745/08.04.88 y el de microfilmación (848). Por último, afirma que el documento número 6 es un proyecto microfilmado referente a la creación de un departamento de escuchas telefónicas que fue parte del material que Perote se llevó cuando dejó el Cesid. La conclusión es clara. El País tiene en su poder las copias de los originales publicados por El Mundo y, además, conoce con precisión qué documentación fue la que se llevó Perote. Si El Mundo tiene como informador a Perote, El País sólo puede disponer como fuente privilegiada al Gobierno o al Cesid. La firma que redondea la operación informativa y apuntilla la teoría oficial de la conspiración es la de Santos Juliá quien afirma que el arsenal de abundante munición contra los gobiernos socialistas está depositada a los pies, no de sus adversarios políticos sino de los enemigos del régimen. Para más desparpajo, y recordando a Popper, trae a la memoria la República de Weimar a cuya deslegitimación, según recuerda Juliá, contribuyeron conspicuos intelectuales y publicistas, lo que hizo perder al pueblo alemán su libertad a manos de agitadores y demagogos. Pretender crear alarmismos buscando paralelismos entre el escándalo del CESID y la aparición de la República de Weimar y la creación del Tercer Reich, tiene, sin ninguna duda, más de goebbeliano que denunciar el escándalo del espionaje. La reacción del CESID y la detención de Perote está sembrada de dudas puesto que la propia central de inteligencia ya conocía desde hacía tiempo que el coronel había sustraído hace cuatro años 1.200 fichas microfilmadas, incluso la revista Tiempo en julio de 1990 ya publicaba en portada que El Cesid escucha a diplomáticos y empresarios en Puerta de Hierro, el responsable de estas escuchas era Perote y no se tomó ninguna medida. La misma revista también publicó en mayo de este año que Perote podría poner en serias dificultades al vicepresidente del Gobierno (Juan Perote. La historia del superespía que puede acabar con Serra) y relacionaba al coronel del Cesid con Mario Conde. La existencia de documentación procedente del Cesid era vox populi en medios informativos, el director del diario valenciano Levante, Ferrán Belda, ha afirmado que hace más de un año, una pequeña agencia ofrecía a la venta un lote de conversaciones grabadas del Rey con Felipe González, Mario Conde y Manuel Prado y Colón de Carvajal. Este lote, según se ha afirmado, fue comprado por quince millones para asegurar que no se publicaría. Por otro lado, el espionaje a personalidades de la vida pública de España no se puede circunscribir, como afirmó el vicepresidente Narcís Serra en el Congreso de los diputados, a la figura del coronel Perote. Ahí están las grabaciones en 1991 y difundidas por la Ser a José María Benegas, entonces secretario de organización del PSOE que, según Diario 16, fueron realizadas por el Cesid y que fueron hábilmente utilizadas por el sector renovador de este partido para cargar contra los guerristas o las recientes escuchas, publicadas por Diario 16, al juez Garzón. También es significativo el espionaje realizado a Sabino Fernández Campo cuando fue responsable de la Casa Real estando al frente del Grupo de Apoyo Operativo del Cesid el antecesor de Juan Alberto Perote, el coronel José Luis Cortina, según revela Manuel Soriano en su libro La sombra del Rey.
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