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Dinero para conseguir derechos25/01/2011
Pascual Serrano/ El gobierno español ha destinado 24 millones de euros a comprar fincas del entorno de Las Tablas de Daimiel para evitar que, desde ellas, se fueran extrayendo nada menos que 4.200 millones de litros de agua cada año provocando la destrucción del humedal y el consiguiente desastre ecológico (Público, 15-1-2011). Sin duda hubiera sido peor no hacer nada, hasta tenemos que dar gracias a la Administración, pero vale la pena reflexionar un poco sobre la cuestión. Lo que descubrimos es que, al final, el único modo que existe en el capitalismo para resolver problemas es el dinero. Ni los Estados pueden hacer política alguna si no es comprando y pagando.
En el caso de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, se descartó establecer una legislación que impidiera a los propietarios de los terrenos adyacentes extraer agua de los acuíferos que pudiera terminar con un parque natural cuyo valor ecológico ha merecido la visita de 400.000 turistas en 2010. Tampoco se planteó una expropiación (por supuesto, con indemnización) justificada por razones de interés común. Además los ecologistas denuncian la existencia de miles de pozos ilegales alrededor de Las Lablas contra los que no se toman medidas. Hoy quedan 10.000 en el acuífero 23, según WWF. Sin embargo, la acción del gobierno ha sido comprar a los dueños de las tierras por el precio que ellos quisieron. Por ejemplo, la Administración debió pagar 14 millones del erario público para comprarle a una familia de terratenientes la finca La Duquesa, nada menos que 565 hectáreas que colindaban con el Parque Nacional y desde las cuales se extraían 2'3 hectómetros cúbicos de agua a los humedales cada año. Si los terratenientes no estuvieran destruyendo las tablas de Daimiel no hubieran podido vender a ese precio, gracias a su atentado al bien común han conseguido hacer un buen negocio de la mano de un gobierno que solo con la chequera puede atreverse a defender el interés público. |